lunes, 25 de marzo de 2019
DESCRIPCIÓN DE QUÉ SE HIZO Y CÓMO SE HIZO
Son muchas las personas que sufren dependencia del teléfono
móvil y están conctadas las 24 horas, y los expertos piensan que el perfil del homofóbico
es el de una persona que tiene poca autoconfianza en sí misma y baja
autoestima, con carencia de habilidades sociales y de resolución de conflictos,
y que en su tiempo de ocio solo usa el móvil y parece incapaz de disfrutar sin
él. En cuanto a la edad, este
trastorno es más habitual en adolescentes, pues tienen más necesidad de ser aceptados por los demás y
están más familiarizados con las nuevas tecnologías.
Se
observa que los jóvenes en un 89% son adictos al celular ellos prefieren estar
jugando en línea, tomándose fotos, chatear que hacer cosas en familia, en un colegio
hay 500 estudiantes de los cuales 300 alumnos llevan celular pertenecientes a
los grados 5,6,7 y octavo de 30 alumnos por salón 25 llevan su Smartphone para tomar fotos, dar
live y estar al dia con las redes
sociales o estar jugando free fire que es el juego de moda, a quienes
enseña a m,atar,estratégicamente y ellos
pierden la nocion del tiempo mas de lo normal.
Se
realzia el estudio en una aula de clase
del colegio la gloria grado quinto se le pide al docente que decomise los
celulares a la entrada para observar si los estudiantes ponen mas cuidado a la
clase , en el transcurso de la mañana se escucha reir,murmurar se tiran papeles
son jóvenes con vida dos horas mas tardes se les entrega el celular el salón es totalmente callado cuando nos damos cuenta alguno con audifinos otros jugando tomando
fotos, la tecnología hace que no vean mas alla de lo que hay a su alrededor.
OBJETIVO
Es concienciar a la gente de este
problema que está presente en gran abundancia hoy en día y cómo se esta
expandiendo y afectando a los más jóvenes en un 90% y a los más maduros en un 58%.
Aclarar y explicar el buen uso de
la tecnología respecto al uso cotidiano y superfluo que algunos jóvenes
utilizan diariamente tanto en clase como en casa.
INTRODUCCION
La humanidad ha llegado a un punto en que depende de
los aparatos celulares más que de sus propias necesidades básicas, creando así
una nueva enfermedad diagnosticada “nomofobia” que es el miedo irracional a
salir de casa sin el teléfono móvil.
Aunque parezca una locura que haya personas con una
dependencia así, debemos entender que puede ser grave, ya que es una adicción
más, como la del tabaquismo o consumo de drogas; tal vez no tan dañina pero
está en constante creciente en la población mundial. Creo que esto influye más
en los adultos jóvenes y adolescentes, ya que son los más vulnerables a la nueva generación de “celulares inteligentes”,
que llegan hasta hacer actividades simples como llamar a tu jefe, facilitando
la vida. En lo personal no sufro por ello, ya que yo soy “adicta a perder las
cosas” sobre todo el celular.
Gran enseñanza contra el uso excesivo del celular
REFLEXION.
La tecnología ha hecho que nuestra vida diaria sea dependiente de las tabletas, computadores, pero en especial de los smartphone, ese celular que no podemos dejar ni siquiera a la hora de sentarnos a cenar o simplemente que nos impide compartir tiempo con nuestros amigos o familiares.Este es el causante de grandes problemas incluso hasta con nuestra pareja sentimental. Es por eso que este video quiere hacernos reflexionar para tomar conciencia y dejar de lado esa curiosidad de tener el celular en la mano.
El nombre de este clip es Pass The Salt y fue dirigido, escrito, producido y subido a YouTube por Matthew Abeler. Las imágenes nos muestran a un padre de familia desesperado porque sus hijos no sueltan el celular ni siquiera a la hora de comer, por lo que decide tomar medidas extremas.
El celular, un obstáculo para la comunicación familiar
La escena ya no es ajena para nadie: papás que, sin importar el escenario, parecen no poder evitar estar más pendientes de sus celulares que de sus propios hijos. Esta parece ser una evidencia de que las nuevas tecnologías amenazan también con fracturar las relaciones familiares.
Esa es una de las conclusiones de una reciente investigación publicada por la revista Pediatrics. Tras hacer un seguimiento a 55 grupos familiares, los autores encontraron que casi en el 75 por ciento de los casos, los adultos utilizaban dispositivos móviles durante la comida con sus niños. El grado de interacción con los dispositivos iba desde no sacar el teléfono o ponerlo sobre la mesa (menos del 10 por ciento de los casos) hasta usarlo casi en forma constante, lo que ocurrió en 40 casos en total.
Las respuestas de los pequeños fueron variadas: aceptaban la falta de atención, se entretenían solos, jugaban con otros niños, reaccionaban con angustia o hacían una pataleta.
Esteban Levin, psicoanalista argentino de la Universidad de Buenos Aires, y quien recientemente asistió en Colombia a la conferencia Infancia y subjetividad, de la Universidad Icesi, cree que dichas prácticas significan, por primera vez en la historia, un paso hacia la ruptura entre una generación y otra.
“Por las pantallas se corre el riesgo de acabar el diálogo en las familias, con el peligro que eso trae para la herencia, porque qué se trasmite o qué asimila un niño que tiene cortada la conversación con el otro. Para él pareciera que lo único que existen son imágenes, pero estas no tienen cuerpo, sustancia, ni trasmiten”, dice Levin.
El psicoanalista aclara que no se trata de satanizar la tecnología, sino de llegar a un punto donde esta se adecue a la familia y no la familia a ella.
Del libro de familia al muro de familia
El cambio más drástico dentro del orden familiar tiene nombre propio, primero fue Facebook y después Whatsapp cogió el testigo. La evolución ha sido gradual, motivada por la nueva generación de smartphones que según se han ido popularizando y entrando en las casas sustituyendo a los viejos móviles aparecía el botón verde para cambiar la forma de comunicarse entre sí.
“Los dispositivos móviles son la madre de la ceguera por falta de atención”, dijo Henry Alford, autor de Would It Kill You to Stop Doing That: A Modern Guide to Manners. “Ese es el estado de la inconsciencia monomaniaca que se presenta cuando estás absorto en una actividad que te excluye de todo tu entorno”.
La científica social Sherry Turkle analizó treinta años de interacciones familiares en su libro Alone Together: Why We Expect More From Technology and Less From Each Other. Descubrió que los niños ahora compiten con los dispositivos de sus padres para obtener atención y, en consecuencia, tenemos una generación temerosa ante la espontaneidad de una llamada telefónica o la interacción frente a frente. Al parecer, hoy en día el contacto visual es opcional, sugirió Turkle, y la sobrecarga sensorial a menudo puede significar que nuestros sentimientos estén constantemente anestesiados.
Reconozcámoslo: somos adictos a nuestros teléfonos y eso nos trae problemas físicos y relacionales
Te propongo un juego: la próxima vez que estés sentado con un grupo de
amigos o en una cita, cuenta el tiempo que pasa antes de que alguien tome su
teléfono para revisarlo. ¿Cuánto tardas tú?
Sin importar quién seas, es casi imposible lograr que alguien se separe de
sus juguetes móviles (más duro aún: ¿tus amigos o tu pareja parecen más
interesados en sus teléfonos que en ti?).
El problema de mirar nuestros dispositivos sin cesar es tanto social como
fisiológico. La cabeza del ser humano promedio pesa entre 4,5 y 5,5 kilos y,
cuando la inclinamos para revisar Facebook, la fuerza gravitacional y la carga
en el cuello aumentan hasta una presión de casi 27 kilos. Si esa posición es continua,
ocasiona una pérdida progresiva de la curva cervical de la columna vertebral.
El síndrome del “cuello de texto” se está convirtiendo en un problema
médico que un sinnúmero de personas está padeciendo, pero la forma en la que
dejamos colgar la cabeza también representa otros riesgos para la salud, según
un artículo publicado
el año pasado en la revista The Spine Journal.
Está demostrado que la postura influye en el estado de ánimo, la conducta y
la memoria, y que
encorvarse con frecuencia puede hacer que nos sintamos deprimidos, según
el Centro Nacional para la Información Biotecnológica.
Nuestra postura influye
tanto en la cantidad de energía de
la que disponemos como en el desarrollo óseo y muscular, e incluso en la
cantidad de oxígeno que reciben nuestros pulmones. Nuestro lenguaje corporal
está relacionado con la percepción de debilidad y poder: todo eso es real.
Y la solución puede ser ridículamente sencilla: siéntate derecho.
Los psicólogos sociales como Amy Cuddy aseguran que incluso estar
de pie con una postura que refleja seguridad, con la cabeza levantada y los
hombros echados hacia atrás, puede elevar el flujo de testosterona y cortisol
al cerebro y evitar así gran parte de los problemas mencionados. De modo que,
¿por qué no prestamos atención a estas señales? Podría ser simple negación.
El uso inmoderado del teléfono celular o móvil
Es una clase de adicción a la tecnología que puede contribuir a desarrollar actitudes de: dispersión, ansiedad, intolerancia, e incluso actitudes delictivas para financiar la adicción.
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